Presentación

Este pequeño blog va a tratar sobre un grupo de mujeres pensadoras y artistas españolas pertenecientes a la generación del 27, "las Sin...

miércoles, 12 de febrero de 2020

Ángeles Santos

Ángeles Santos nació en 1911 en Port Bou (Girona), de donde era la familia materna, mientras que padre procedía de Saucelle (Salamanca). De niña vivió con su familia en Ripoll y posteriormente en Sevilla. De formación autodidacta, su vocación por la pintura se manifiesta plenamente a partir de 1928 cuando se traslada a Valladolid. Este hecho no fue casualidad puesto que por entonces, como ya se ha dicho, existía en la ciudad un ambiente que le permitió en muy poco tiempo desarrollar su labor, definida esta última por Plaza Santiago como “meteórica, fulgurante y singularmente atractiva”.
La vocación por la pintura debió tenerla desde muy niña, todavía no segura en cuanto a su trazo, parece ser que se inicia en Sevilla en un colegio donde se halla interna, mientras sus padres están en Ayamonte, pero es básicamente Valladolid el lugar y el momento de su prodigioso desarrollo. Aquí realiza un breve aprendizaje con el pintor italiano radicado en Valladolid Cellino Perotti y tiene ocasión de conocer la obra del inglés Cristóbal Hall, así como de frecuentar el Museo de Escultura interesándose por el estudio de la forma y del volumen.
Su profesor, Perotti, trabajaba en grandes formatos, mientras que los aficionados lo hacen en tamaños pequeños que se controlan mejor, pero quizás ese gusto por los tapices educaba a sus alumnos en la pérdida del miedo a los grandes formatos  y en la obra de Ángeles Santos, a veces el tamaño es considerablemente mayor de lo que esperaríamos, confiriendo a sus obras La tertulia, Un mundo una especial capacidad de impresionar.
La Academia de la Purísima Concepción tiene el mérito de haber impulsado una exposición en octubre de 1928 de artistas vallisoletanos en el Círculo Mercantil a la que fue invitada a participar siendo el inicio de su carrera pública. Su obra llamó la atención de la crítica debido a la espontaneidad e ingenuidad de los cuadros que presenta. Sus obras constituyen para muchos la revelación de la muestra, no solo por la juventud de la artista –16 años– sino por el encanto, la simplicidad un tanto infantil y la deliciosa entonación de sus pinturas.
El principal atractivo de estas primeras obras –retratos principalmente de niños y jóvenes– residía en esa especie de inocencia estética, de impericia y desconocimiento de recetas que, al lado de una pureza de auténtico primitivo, hacía tan sugestiva y moderna su pintura.
Animada por este primer éxito, al año siguiente (1929) decide celebrar su primera exposición personal, en el Ateneo de la ciudad, la cual será su consagración. El interés de dicha muestra trascendió lo meramente local. En las veinte obras que reunió en el Ateneo vallisoletano –retratos y cabezas de mujer– quedaron bien patentes sus dotes y su entusiasmo juvenil que harían afirmar a Francisco de Cossío: “Estoy seguro de que nos hallamos frente a un caso excepcional de aptitud y sensibilidad, y que cuando se conozca este caso en el mundo de la pintura, ha de producirse una gran sensación…”.
A raíz del interés que suscitó su obra Un mundo, Ángeles Santos fijó su residencia en Madrid. Prueba de la importancia que los medios artísticos de vanguardia dieron a su pintura la constituye el hecho de que los organizadores del X Salón de Otoño, celebrado en Madrid en octubre de 1930, la dedicarán una sala especial en la que figuraron treinta y cuatro obras suyas, entre ellas, algunas tan expresivas y audaces como las tituladas: Niña comiendo, Pensativa, Tertulia, Familia, Un muerto… Según Manuel Abril, la primera impresión que producían aquellas obras de Ángeles Santos era risa y conmiseración por la torpeza de técnica, la ridiculez de temas y la estridencia inarmónica del color, sin olvidar el asombro que provocaban sus estrafalarias y disparatadas composiciones entre el público. Pero el mismo crítico advertía que superada esta superficial apreciación, sus cuadros destacaban por su novedad, su fuerza, su expresión honda y dramatismo. En ellos, la artista acertaba a plasmar todo un mundo de quimérico ensueño y fantasía, descubriendo la belleza de su aparente fealdad.
Más tarde en su época de crisis, el año 1931, sus cuadros irán a París, a San Sebastián, a Pittsburgh, a Copenhague, a Berlín, se trata de una itinerancia por las ciudades más brillantes del mundo que la consagrarán de una manera definitiva, pero ella ya no es, ha desaparecido como pintora de genio y se ha convertido poco a poco en una mujer “normal”, que pinta pero sin esa tensión, esa angustia, quizás la felicidad sea ajena a la genialidad que la caracterizaba.
En 1935 contrajo matrimonio con el pintor barcelonés Emilio Grau Sala, quien vivía por estos años en París, ciudad en la que se trasladan al año siguiente. De este matrimonio nacería en 1937 el que sería también notable pintor contemporáneo Julián Grau Santos.



Delhy Tejero


Adela Petra Tejero Bedante, segunda hija de una familia de tres hermanas, nació en Toro (Zamora) el 23 de febrero de 1904. Su padre Agustín Tejero Romero era funcionario del Ayuntamiento y su madre, Paula Bedante Rodríguez, ama de casa. La madre murió al darla a luz, por lo que las tres hermanas crecieron entre los cuidados de una ama de cría y de su padre.
A pesar de que en su familia no había precedentes directos, ella manifestó de muy pequeña su interés por el Arte. Los primeros dibujos los hizo en Toro y lo dibujaba todo: familias, casas, muebles, coches, animales, vestidos, fiestas, curas, iglesias... Aprendía con otros artistas zamoranos como con su primo Daniel Bedate, pintor en Zamora y posiblemente también con el pintor costumbrista Jesús Gallego Marquina. Se inicia como ilustradora colaborando en los periódicos locales hacia 1924.
Quería estudiar y organizar su vida profesional de forma independiente.Finalmente la introdujeron en Madrid. La convulsiva vida de Madrid de los años veinte del pasado siglo, no se parecía mucho a la tranquilidad de Toro y esto lo sabía bien su padre que no veía con buenos ojos la idea de ir a estudiar Arte a la capital. Sin embargo acabó cediendo y Delhy se trasladó a Madrid en 1923. Para mayor seguridad su padre la envió al colegio femenino de monjas de San Luis de los Franceses con el fin que aprendiera cultura general, idiomas y taquigrafía, materias recomendables para las jóvenes de entonces. Pero descontenta de esta residencia, Delhy consigue una beca del Gobierno de la Dictadura de Primo de Rivera que le permitió trasladarse a la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu, una de las instituciones laicas más importantes en la historia de la educación de las mujeres en España, versión femenina de la Residencia de Estudiantes. Allí encontró un ambiente educativo cosmopolita, liberal y tal vez elitista, donde asistían alumnas españolas y extranjeras. Estos años de estancia en la residencia sin duda influyeron en su madurez personal y en la formación de su carácter independiente, refinado y creativo, que siempre le caracterizó. Allí se alojó hasta mediados de los años treinta e hizo amistad, entre otros intelectuales, con Rafael Santos Torroella, la periodista Josefina Carabias y Mariquiña Valle-Inclán, hija del escritor.

Cuando Delhy llega a Madrid, Manuel de Castro le presenta al pintor Blanco Coris, artista, crítico y profesor de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios, que ya vio sus buenas posibilidades en el campo del Arte y fue su primer profesor. A pesar de que su padre la había enviado a Madrid a estudiar idiomas y taquigrafía, dejaba estas clases para ir a dibujar a la Escuela de Artes y Oficios. Durante los cursos 1925-1926 y 1926-1927 realizó estudios de dibujo artístico y obtuvo la nota de sobresaliente. El último curso lo simultaneó con el primer curso en la Escuela de Bellas Artes (llamada entonces Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado), de modo que a partir de de 1926 y hasta 1930 estudió en este centro. En 1929 solicitó el título de profesora de dibujo. Tuvo como principales maestros a Julio Romero de Torres (dibujo de ropajes), Manuel Benedito (colorido, composición y pintura al aire libre) y a José Moreno Carbonero (dibujo al natural). Viaja a Bélgica para estudiar técnicas industriales de pintura mural en L' Ecole Superiure Logelan de Bruselas. Hizo escala en París donde se quedó varios días y visitó el Salón de Independientes.Después de sus estudios, en 1931, fue nombrada profesora interina de pintura mural, asignatura que inauguró ella en la Escuela de Artes y Oficios en Madrid. Ocupará esta plaza por lo menos hasta 1934 y le permitirá vivir con cierta holgura y conseguir un estudio propio en uno de los rascacielos de la Gran Vía madrileña, el edificio de la Prensa, que conservará hasta su muerte. Consigue solucionar el problema de la subsistencia con estas clases pero no descuida su carrera artística. En 1930 participa por primera vez en la Exposición Nacional, en la sección de arte decorativo y se le concedió un “Premio de Aprecio”. En la Exposición Nacional de 1932 (se celebraban cada dos años), obtuvo una tercera medalla en esta misma sección con un tríptico sobre lienzo realizado al temple, de grandes dimensiones, denominado “Castilla”. Fue la primera muestra nacional celebrada después de la proclamación de la República. El cambio de gobierno no significó transformaciones muy perceptibles en el panorama ecléctico y aburrido de este tipo de exposiciones pero parece ser que el jurado de admisión fue más estricto.
Realiza varias exposiciones particulares pero la más personal y la que reúne la labor de esta etapa fue la que celebró en diciembre de 1933 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En ella se mostraba una relación muy variada de su obra: óleos, dibujos, gouaches, proyectos murales y trabajos decorativos, con temas muy diversos.

Volvió a presentar su obra en la muestra nacional de 1934 en la sección de arte decorativo con la obra, hoy desaparecida, “En el circo”, sin conseguir ningún premio pero fue destacada por el crítico Manuel Abril en la revista “Blanco y Negro” del 10 de junio de 1934. También tuvo una buena crítica de Luis de Galinsoga (“ABC”, 22 de junio de 1934). este mismo año lleva a cabo dos encargos, hoy desaparecidos, de pintura mural, en ostentoso estilo Art Deco: el cine del Palacio de la Prensa, en la Gran Vía en Madrid y en la perfumería-farmacia de los padres de Rosario Nadal, que sería la primera esposa de escritor Cela. Los bocetos y proyectos fueron expuestos en su exposición del Círculo de Bellas Artes en 1933. Hubo también en 1934 un concurso oficial sobre trajes regionales, al que se le dio tanta importancia como a la Exposición Nacional, sobre todo por la cuantía de los premios. Las bases exigían una obra al óleo con figuras de tamaño natural, vestidas con atuendos regionales. El propósito era ambicioso, quizá buscando la autenticidad y las esencias españolas que perseguía el regeneracionismo. Tal vez por esto la crítica se quejó de la falta de seriedad de muchas obras. Por esto mismo, Manuel Abril, resaltó el cuadro de Delhy, “Mercado zamorano” por su concepto de traje regional y su estudio científico del folklore.
Tras una época en la India Delhy vuelve a Toro donde choca con la realidad: compañeros muertos, en el exilio o instalados en el régimen franquista. Regresa a Madrid y se encuentra con un expediente por haber abandonado sin permiso sus clases en la Escuela de Artes y Oficios. Poco a poco retoma su actividad y los encargos se suceden. Expuso en Salamanca y Valladolid (1959). Inmersa cada vez más en el mundo de la abstracción sin abandonar los contenidos figurativos y murales de su obra precedente, participa en algunas exposiciones colectivas importantes: en la Bienal Hispanoamericana, de Cuba; Exposición de Arte Contemporáneo, de Buenos Aires en 1947; Arte Abstracto en España siendo la única mujer artista invitada. Además de Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, alcanzando la Tercera Medalla de Dibujo en 1948 y en la III Bienal Hispanoamericana celebrada en Barcelona en 1955, donde obtuvo el Premio del Ministerio de Instrucción Pública de Uruguay. Como consecuencia de este premio, fue incluida en la exposición “Picasso et l'art contemporain Hispano-Américaine” en el Museo de Arte e Historia de Ginebra en mayo de 1956.
En estos años continúa colaborando como ilustradora en las revistas “ABC” y “Ya” pero su mayor labor es el intenso trabajo como muralista entre los años 1959 y 1963 en varias iglesias de Madrid (la de los Padres Mercedarios en la Ciudad de los Ángeles), los frescos de la Tabacalera, en Sevilla y en pueblos creados por el Instituto Nacional de Colonización, en Andalucía. La crítica la respeta pero Delhy siempre se queda a las puertas de algo. Le prometen premios que no le dan. En 1965 el Premio Nacional de Pintura se lo arrebata Daniel Vázquez Díaz: se siente ninguneada. Su vida entra en una espiral neurótica. Se oculta tras unas gafas negras, se niega a entrevistas, a citas, a fotografías. Tras larga enfermad muere a los 64 años en Madrid en el año 1968. Cuando murió hizo prometer a su sobrina Mª Dolores Vila Tejero que destruiría todos sus documentos donde aparecía su fecha de nacimiento.



Margarita Manso

Margarita Manso Robledo nació el 24 de noviembre de 1908 en Valladolid, y murió el 28 de marzo de 1960 en Madrid. Margarita fue una pintora española de la generación del 27.
La familia de Margarita Manso se instaló en Madrid, donde ella ingresó como estudiante en la Academia de San Fernando de Madrid. En esta Academia también estudiaban Maruja Mallo, Federico García Lorca y Salvador Dalí, quienes se hicieron íntimos amigos de Margarita. Lorca también mantuvo una fugaz relación erótica con Margarita, y le dedicó su romance <<Muerto de amor>>.
Su carácter transgresor la afianzó en los ambientes intelectuales de la capital, también estaba en aquel grupo que inició el movimiento "sinsombrerista".


A pesar de su mentalidad liberal se enamoró de un falangista: Alfonso Ponce de León, con el que se casó en 1933, pero su matrimonio no duró mucho, ya que Alfonso Ponce de León se afilió a la Falange Española, y murió asesinado al comienzo de la Guerra Civil.
Este suceso la cambió para siempre.
Años después se casó con el doctor Enrique Conde Gargollo, un hombre afín a la dictadura. A continuación, Margarita se apuntó al partido falangista, se volvió una mujer devota y escondió su pasado; hasta tal punto que sus hijos desconocían las vivencias de la adolescencia de su madre. 

Paco Damas a las sinsombrero

Aquí dejo un vídeo que le dedicó Paco Damas a este grupo:



Rosario de Velasco

Pintora española nacida en Madrid el 20 de mayo de 1904. Si bien hay fuentes que datan su nacimiento también en 1910 y 1912. Cuando le preguntaban por su documentación para verificar su edad solía decir, convencida, "huy...se quemó todo en la guerra". Sin embergo la fecha que podemos dar como cierta es la que figura en el título. 
Inicia sus pasos artísticos en el realismo academicista del momento al que abandonará creando un estilo personal propio que alcanzará su plenitud en sus obras de finales de los 50. Discípula de Fernando Álvarez de Sotomayor, sus primeras obras de juventud, con marcada influencia de su maestro, participan en diferentes ediciones de la Exposición Nacional con obras como Adán y Eva (1932) obra expuesta actualmente en la colección permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía con la que obtiene un premio en metálico que invierte en un viaje a Rusia.Otras obras de este periodo son Matanza de inocentes (1936). Se casa durante la guerra civil (1937) en Barcelona en su residencia en la calle Consell de Cent 343 que será luego la consulta médica de su esposo el Dr. Javier Farrerons Co (alergólogo de gran prestigio).Ambos abandonan la ciudad condal hacia Francia por la frontera catalana para entrar de nuevo por la zona “nacional” instalándose provisionalmente en un pueblo de la provincia de Burgos. Unos meses después, de Velasco da a luz a su única hija, María del Mar Farrerons de Velasco (que será también médico alergólogo como su padre) en San Sebastián a donde se traslada para dar a luz en la clínica que el Dr. Dexeus tenía en esta ciudad en aquella época.
Al terminar la Guerra Civil Española el matrimonio y su hija vuelven a Barcelona donde ya establecen su residencia permanente. Es una etapa muy activa de la pintora que participa en numerosas muestras artísticas como la Exposición Nacional de Pintura y Escultura en Valencia en 1939 organizada por la Delegación Provincial de Bellas Arte de la Falange Española (a la que la pintora perteneció activamente en su primera juventud cuando vivía todavía en Madrid). En su vida en Barcelona, si bien se mueve en círculos artísticos y expone de forma regular su obra con gran éxito de crítica y ventas, no cuenta con un representante o marchante y la comercialización y difusión de su obra se limita a las exposiciones.A partir de los años 60 su estilo se hace cada vez más personal y libre. Hasta ese momento su obra se limitaba sobre todo al formato de óleo sobre lienzo pero es en el óleo sobre papel en el que desarrollará de forma más personal su obra de la última etapa. Su obra incluye también retratos por encargo, claramente hechos sin la pasión artística del resto de su obra, con la excepción de los retratos realizados a su hija.

martes, 11 de febrero de 2020

Mis amigos de entonces (Josefina de la Torre)

Mis amigos de entonces,
aquellos que leíais mis versos
y escuchabais mi música:
Luis, Jorge, Rafael,
Manuel, Gustavo...
¡y tantos otros ya perdidos!
Enrique, Pedro, Juan,
Emilio, Federico...,
¿por qué este hueco entre las dos mitades?
Vosotros ayudasteis
a la blandura del que fue mi nido.
Yo me formé al calor
que con vuestras palabras me envolvía.
Me hicisteis importante.
Con vuestro ejemplo,
me inventé una ambición
y tuve vuelos insospechados de gaviota.

Josefina de la Torre

Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria 1907 - Madrid 2002) era una de las mujeres de la Generación del 27, ella era actriz, muy polifacética y emprendedora. Fue un icono del siglo XX.
A los 20 años escribió su poemario Poemas de la Isla. Esta obra fue lo que la hizo ser reconocida en la Generación del 27, era reconocida como la voz insular de esta generación.
Al estallido de la Guerra Civil, Josefina regresó a Las Palmas con su hermano Claudio de la Torre ( recibió el Premio Nacional de la Literatura ) y su esposa. Al acabar la guerra volvió a Madrid y debutó como primera actriz en el Teatro Nacional María Guerrero. Su vocación como actriz venía de familia. Prueba de ello obtuvo el Teatro mínimo, que es el nombre con el que se conoce a una serie de representaciones que los hermanos organizaban en su casa de la Playa de Las Canteras. Como resultado, en 1946 fundó su propia compañía teatral, la Compañía de Comedias Josefina de la Torre, junto a Ramón Corroto, que años más tarde se convertiría en su esposo.
Una de sus obras más importantes fue ‘Mis amigos de entonces’, la escribió después de la Guerra Civil y trata sobre el dolor que le causó la guerra y sobre el exilio de sus compañeros. La mayoría de sus obras eran tristes o relacionadas con playas o mares. Su poesía se caracteriza por el lirismo, la sencillez y el intimismo. Aunque su obra en verso es muy breve, esta acoge algunas de las tendencias líricas más relevantes de la primera mitad del siglo XX. Heredera del Modernismo (fue discípula de Tomás Morales), se centró de lleno en la corriente de la “poesía pura” que imperaba en la literatura hispánica de la década de 1920.

Cabe destacar su obra La novela ideal, escrita en prosa, ya que esta autora no destaca por tener gran abundancia de titulares escritos en prosa.